Esta noche os voy a contar, un cuento muy diferente.
No pasó hace muchos años, no hay príncipes ni princesas
No hay caballos, ni sapos, ni castillos, ni cosas de esas.
No hay flautista de hamelin ni aparece garbancito,
No hay ninguna Blancanieves, No hay tampoco tres cerditos,
No hay lobos, ogros, gigantes, no hay pastores mentirosos
No está el capitán Garfio, no hay leones y no hay osos.
En este cuento distinto, si que hay un protagonista
Y os lo creáis ó no, va a ser un futbolista.
Ahora os voy a contar, muy despacito veréis
Lo que le pasó a Ronaldo, antes de cumplir los 6.
Pero este es un secreto, no lo contéis por ahí,
Escuchad atentamente, como soñaba Ronaldo, que sería del
Madrid.
Era Ronaldo pequeño, recien cumplidos los cinco
Espigado, morenete, espabilado, y un bicho.
Su juguete favorito lo podéis imaginar
Un balón de reglamento, que le encantaba chutar.
Tenía casi de todo para ser un futbolista
Camiseta, medias, gorra, chándal mochila y una lista
De todos los delanteros de la liga superior
Ah y también de futbol eran sus sábanas y el edredón.
A todas horas jugaba, a todas horas partido,
En el patio, en el recreo, en el salón, cualquier sitio
Le bastaba a este pequeño, para dar unas patadas
Y eso que había veces que mama le regañaba.
Ronaldo tenía en casa, un cuarto para el solo.
Era un cuarto superchulo, donde cabía de todo.
Lleno siempre de coches, pinturas, juguetes
Balones, cromos, patines, cohetes.
Aquí Ronaldo jugaba con su hermano pequeñajo
Ó con algún amiguito, que venía a echar el rato.
Era su territorio, y su mama le dejaba
Hacer casi casi todo, si luego lo ordenaba.
Pero había una cosilla, que no le gustaba contar.
Y era el miedo que tenía cuando se iba a acostar.
Tenía una luz pequeña, que le encendía mama
Y también una linterna, por si algo iba mal
O la luz de la farola que entraba por la persiana
Y que mama, precavida, le dejaba levantada.
Pero con todo y con esto, cada noche al acostar
Ronaldo sentía miedo, y no sabía explicar
Porque casi cada mañana, aparecía durmiendo
En la cama de Mama.
Y así, aunque Ronaldo dormía, sus papas no descansaban.
Y alguna de las mañanas, la sonrisa les faltaba.
Y llegó la primavera, y un día en el mes de mayo
Su papa tuvo una idea para enseñar a Ronaldo
Que lo oscuro no da miedo, y que en los sueños tenemos
Cada noche una aventura, cada noche un gran deseo.
Así que le preguntó,
“Dime Ronaldo, pequeño, dime que te gustaría
Que apareciera en tus sueños, al acabar cada día”
Y Ronaldo contestó:
“Yo quisiera, tu lo sabes, soñar con ser futbolista
Pero no uno cualquiera, yo quiero ser madridista;
Y entrenar con los amigos, en un campo de verdad
Y poder meter un gol, y llegarlo a celebrar.
Y…”
“Para, para no te embales”, le dijo aquí su papa
“Hoy sólo es el primer día, tienes muchos para soñar
Ahora cierra los ojos, y piensa en ese balón
En las botas, en el campo y a soñar ser campeón.
Y mañana al levantarte, me cuentas todo tu sueño
Y pensamos lo que sigue, ahora duerme pequeño.”
Y aquella primera noche, Ronaldo durmió solito
Y estuvo toda la noche soñando algo bonito
Soñó con un gran equipo, soñó que era futbolista,
Tiró penaltis y córners, en el campo madridista.
Y se lo pasó tan bien, fue un sueño tan divertido
Que durmió toda la noche, en su cama el solito.
Y cuando se levantó, tenía una gran sonrisa
Con cara de campeón, desayunando con prisa
Para contarle a papa, que en sus sueños el jugaba
En un campo de verdad.
Y que quería otra vez, esta noche el mismo sueño
Para acabar el partido, y del balón ser el dueño.
Su papa le prometió, que cada noche tendría
Un sueño de un gran partido, si el solito dormía.
Y soñó Ronaldo entonces, con un partido por día
Luchando como ninguno, y ganando hasta la liga.
Y dormía cada noche solito en su habitación
Siendo ya solo por eso, un perfecto campeón.
Así que, a soñar solitos
Y a marcar como Ronaldo
Y a jugar un buen partido
Durmiendo en vuestro cuarto.
Y aquí se acaba este cuento, un cuento muy diferente.
No pasó hace muchos años, no hay príncipes ni princesas
No hay caballos, ni sapos, ni castillos, ni cosas de esas.
No hay flautista de hamelin ni aparece garbancito,
No hay ninguna Blancanieves, No hay tampoco tres cerditos,
No hay lobos, ogros, gigantes, no hay pastores mentirosos
No está el capitán Garfio, no hay leones y no hay osos.
En este cuento distinto, si
que hay un protagonista
Y como ya habeis visto, ha sido un futbolista.
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